Razones para aprender alemán

Bueno, seguro que razones para estudiar alemán te salen muchas. Pero seguro que también te vendrán a la cabeza muchas dudas y miedos. Pues bien, desde este artículo queremos animar a todos esos indecisos que no saben si lanzarse o no a aprender este idioma.

Primera razón: porque aunque no lo parezca a simple vista, es el idioma más hablado en la Unión Europea. Sí, más de 90 millones de personas lo tienen como lengua materna en la Unión Europea, por delante del inglés o el francés. Y es que se habla en Alemania, pero también es idioma oficial en Austria, en la mayor parte de Suiza, en Liechtenstein, en Luxemburgo y en Bélgica. Pero aún hay más, porque hay importantes comunidades de germanoparlantes en Brasil, en Estados Unidos, Canadá o Rusia.

Segunda razón: es el motor de Europa y la cuarta potencia económica mundial por detrás de Estados Unidos, China y Japón. Su poder económico se revela en que es el segundo mayor exportador mundial y el segundo país con mayor superávit comercial. Las principales empresas de los sectores del automóvil, farmacéutico, aeronáutico y electrónico tienen sus sedes en Alemania como Opel, Bayer, Volkswagen, BMW o Siemens. Pero otras grandes marcas como Adidas, Playmobil o Nivea son alemanas y tienen sus bases en dicho país. Asimismo, es importante su peso financiero. De hecho, el Banco Central Europeo se encuentra en este país. Por tanto, si te interesa trabajar en esos sectores, ves cogiendo los libros de alemán 😉

Tercera razón: no es tan difícil. El alemán tiene fama de idioma insuperable, de lengua imposible. Pero no es tan fiero como pintan el lobo.. Como ya dijimos en un artículo anterior, hay muchos mitos falsos y muchas cosas fáciles sobre el alemán que has de saber. Por ejemplo, la pronunciación es más sencilla y menos complicada que el inglés. Las conjugaciones de los verbos no son como las lenguas latinas (francés, castellano, italiano, ..), sino como el inglés, con menos irregularidades y más simplificaciones.

Cuarta razón: diferenciarte en el curriculum. La gran mayoría de los candidatos tienen conocimientos en inglés (otra cosa es si lo dominan mejor o peor, o incluso si exageran..), así que una buena forma de diferenciarte del resto de aspirantes es con un idioma como el alemán, que no mucha gente sabe.

Quinta razón: turismo alemán. Si estás pensando en trabajar dentro del sector turísticos-hotelero, has de ser consciente que después de los ingleses, los alemanes son los que más visitan nuestro país. Incluso hay regiones como las Islas Baleares o las Islas Canarias que casi se convierten en provincias alemanas cuando llega el verano. Así que conocimientos en dicho idioma te abrirán muchas puertas.

En fin, esperamos haberte dado suficientes razones para estudiar este idioma. Así que déjate de miedos, ¡y lánzate a aprender esta fantástica lengua!

¿Tan difícil es el alemán?

Muchas veces se oye decir que el alemán es muy difícil o que cuesta mucho de aprender. ¿Pero es verdad que es tan complicado? ¿Hasta qué punto resulta complejo? En este artículo queremos darte unas ideas básicas para desmontar mitos (o no) sobre la dificultad del alemán.

Lo primero que nota un estudiante cuando empieza alemán es que las palabras no se parecen en nada. Si comparamos lenguas latinas entre sí (como el castellano y el francés), muchas veces vemos similitudes o raíces parecidas que nos ayudan a comprender el significado. Pero en el alemán, la mayoría son de origen germánico y para un hispanohablante, esto puede suponer un problema. Punto en contra podríamos decir.

Sin embargo, las conjugaciones son más sencillas en el alemán que en el español. Hay menos tiempos verbales, son más fáciles de construir y los verbos irregulares son más sencillos. El castellano, aunque quizás no nos demos cuenta, tiene mucha más complejidad en los verbos que el alemán. Lo mismo pasa con el francés o el italiano. Punto a favor.

Cuando pasamos a los sustantivos, el tema vuelve a ser resbaladizo. Existen declinaciones, y lo malo es que se aplican para los sustantivos, pero también para los adjetivos y los pronombres. Aunque no olvidemos que otras tantas lenguas como el árabe, el ruso o el griego también se declinan. Punto en contra.

Si empezamos a comparar todo lo dicho con el inglés, quizás empecemos a pensar que el alemán es demasiado duro. Pero tiene una ventaja respecto al idioma de Shakespeare: la pronunciación. En inglés las reglas de pronunciación son un poco complejas, arbitrarias muchas veces y no siempre se cumplen, mientras que en alemán son mucho más claras. Punto a favor.

Podríamos seguir hablando de si las palabras son muy largas o si los géneros en alemán son complejos. Pero lo importante, lo que queremos decir, es que no hay lenguas difíciles o fáciles. Puede ser que desde nuestro punto de vista de hispanohablantes nos sea más sencillo comprender el italiano o el francés, pero no olvidemos que dichos idiomas, al venir también del latín, tienen conjugaciones de verbos más complejas que las lenguas germánicas. Al final un idioma es práctica, uso, y da igual que sea alemán, inglés o ruso. Así que si estás dudando en aprender alemán, anímate, porque si 100 millones de personas hablan alemán, no será tan difícil. 😉